Las habilidades sociales se pueden desarrollar como cualquier otra habilidad. Éstas son una serie de comportamientos tanto observables como encubiertos (pensamientos, emociones) que permiten tener relaciones con otras personas de manera satisfactoria.
¿Qué son las habilidades sociales?
Las habilidades sociales no dejan de ser básicamente comportamientos que se pueden aprender y cambiar. Para poder hacer estos cambios y desarrollar estas habilidades sociales, viene bien saber identificarlas para valorar qué se puede modificar.
La persona que entendemos que es habilidosa en el terreno social, es aquella que es capaz de expresar múltiples aspectos (sentimientos, opiniones, actitudes…) de una manera adecuada y adaptada a la situación que esté viviendo en ese momento.
A su vez, también es capaz de respetar estas conductas por parte de las otras personas. Esta forma de comportarse suele facilitar que los problemas que haya entre dos personas se puedan resolver con mayor eficacia y de forma más rápida.
¿Qué tipos de habilidades existen?
A lo largo de la literatura científica se han propuesto múltiples categorías de habilidades sociales. En este artículo vamos a utilizar algunas de las habilidades propuestas por Caballo et. al. (2017) e incluidas en su programa para el tratamiento de la ansiedad social (IMAS).
1. Hablar con personas desconocidas.
Esto es, iniciar conversaciones con personas que conocemos escasamente o son personas totalmente desconocidas, así como mantener estas conversaciones. Algunos ejemplos serían: hablar con una persona que acabas de conocer, quedar con personas que no conoces o hablar en una fiesta con una persona que no conoces de nada.
2. Expresar sentimientos positivos.
Esta categoría hace referencia a comportamientos que están relacionados con la expresión de amor, cariño o afecto a otras personas. Estas conductas pueden ser, por ejemplo, dar ánimos a otra persona, hacer un cumplido, elogiar a la persona que quieres, agradecer cuando han hecho algo positivo para ti, ofrecer una caricia cuando otra persona lo necesita o expresar afecto en público.
3. Saber recibir críticas.
Aquí entraría todo lo relacionado con recibir críticas y afrontarlas. Algunos ejemplos serían responder a una crítica injusta de manera asertiva, expresar enfado cuando otra persona te molesta, expresar desacuerdo ante la crítica o mantener una opinión si crees que tienes razón cuando otros opinan lo contrario.
4. Interactuar con personas que te atraen.
Esta habilidad hace referencia a comportamientos como iniciar conversaciones con personas que te interesan, pedirle salir a una persona que te atrae, invitar a salir a esta persona, decirle que te gusta o tomar la iniciativa en el contacto.
5. Mantener la tranquilidad en situaciones embarazosas.
En este tipo de situaciones, lo ideal sería estar tranquilo cuando sucede algo en público, como recibir críticas, bromas o al considerar que se ha hecho el ridículo.
6. Hablar en público.
Esta situación a muchas personas les genera nerviosismo, por lo que es una buena opción trabajar estos comportamientos para no sentir ansiedad. Entre ellos está el hablar ante un grupo numeroso de personas, hacer preguntas en un espacio público (reunión laboral, clase o cualquier situación análoga) o actuar ante desconocidos. Dentro de esta categoría se incluye el interactuar con personas con autoridad, como puede ser una persona superior (jefe/a) en el trabajo.
7. Pedir explicaciones por un comportamiento.
Esta área hace referencia a poder demandar explicaciones a personas que han tenido un comportamiento que consideras inadecuado o no te ha gustado. Algunos ejemplos serían pedir explicaciones cuando alguien te ha criticado o no te ha saludado.
8. Pedir disculpas por errores propios.
Entre los comportamientos que se incluirían en esta dimensión, estaría el reconocer que algo lo ignoras, pedir perdón cuando has hecho algo que ha molestado a otra persona, reconocer que te has equivocado o pedir disculpas cuando otra persona se ha sentido mal por tus palabras.
9. Rechazar peticiones.
En este caso, se incluyen todos los comportamientos que hagan referencia a «decir que no» a peticiones que nos hagan, que no deseamos aceptar. Por ejemplo, entrarían en esta categoría decir que no cuando no quieres ir a un lugar con tus amigos o rechazar el dejar algún objeto si no quieres prestarlo.
10. Defender tus derechos (asertividad).
Esta categoría incluiría las conductas de defensa de los propios derechos, como puede ser decirle a una persona que respete el orden de la cola, decirle a una persona que no hable por teléfono si hay que respetar el silencio o decirle a una persona que no te grite.
Cómo desarrollar habilidades sociales
Como comentábamos al inicio de este artículo, el desarrollar las habilidades sociales permite tener una mejora en las relaciones interpersonales al comunicarte de manera más eficaz con las otras personas. A continuación indicamos algunos aspectos a tener en cuenta para desarrollar varias de las habilidades sociales expuestas en el anterior apartado y poder comunicar de manera más eficaz:
1. Escucha de manera activa.
Es fundamental que prestes atención a lo que la otra persona te está diciendo y no la interrumpas mientras está hablando. Deja que acabe de expresar lo que necesite y muestra interés en lo que te está transmitiendo. Una vez haya finalizado, pregunta lo que consideres adecuado, tanto para aclarar como para ofrecer mayor amplitud e interés a la conversación.
2. Sé consciente de tu comunicación no verbal.
Con tu cuerpo también comunicas a la otra persona. El llamado «lenguaje no verbal» facilita también que la conversación sea más agradable para la otra persona.
Mantén una posición relajada, no cruces los brazos, mira a la persona cuando te está hablando, asiente con la cabeza conforme estás entendiendo, utiliza un tono sosegado y adecuado a la distancia respecto a la otra persona, así como también la sonrisa si es pertinente a la situación para crear mayor cercanía.
Intenta regular las emociones que estés sintiendo para conseguir mostrar la mayor tranquilidad posible en la interacción.
3. Sé asertivo.
El término asertividad significa expresar aquello que piensas, sientes o deseas de forma honesta y respetuosa con la otra persona, teniendo en cuenta que puede no compartir tus sensaciones u opiniones. Manifiesta lo que piensas a las otras personas sin ser agresivo en la comunicación (utiliza un tono tranquilo, sosegado, con palabras respetuosas, etc.).
Exprésalo desde tu punto de vista («Yo pienso que…», «Yo necesito…», «Creo que…», «Me gustaría..», «Opino que…») en vez de hacerlo como si el problema fuera la otra persona («Tú siempre eres…», «Es que nunca haces…»). Intenta comprender cómo se siente y piensa la otra persona. Establece los límites que consideres, «di que no» sin sentirte culpable por hacerlo. Pide explicaciones si es necesario a comportamientos que consideres inadecuados en la persona.
4. Cambia la interpretación.
Los pensamientos pueden influir en que te sientas más ansioso en situaciones de interacción social. También puede afectar a cómo te comportas. Hay momentos en los que actuarás de una manera más cercana a cómo te gustaría y en otras no lo conseguirás.
Quita importancia a aquellas situaciones que no salen como te gustaría e intenta centrarte en cómo mejorar para la próxima vez. Mantén un pensamiento realista y centrado en la situación, en lo que te está diciendo la otra persona y no tanto en cómo te sientes (si estás nervioso o no), si crees que no vas a saber qué decir u otros pensamientos parecidos.
5. Acepta tanto los elogios como las criticas.
Es importante que puedas recibir los elogios y los aceptes así como las críticas. Sin embargo, las críticas también pueden ser inadecuadas desde un punto de vista de forma (cómo te lo dicen) o contenido (lo que te dicen).
Si la crítica es correcta tanto en su forma como en el contenido, se acepta y se reconoce educadamente. En caso contrario, puedes responder asertivamente a la crítica rechazando alguna de sus partes (si el tono no es adecuado, si el contenido de la crítica no es válido) pero aceptando la otra (reconociendo que has cometido un error, por ejemplo, a pesar de que el tono es inapropiado).
6. Practica las habilidades.
Una manera de mejorar la timidez y la ansiedad social ante personas desconocidas es tratando de practicar en entornos que normalmente evitarías, como puede ser saludar a algún vecino, participar en actividades en grupo que sean de tu interés (deporte, talleres, cursos…) o hacer preguntas en una tienda sobre los productos.
El realizar estas exposiciones te ayudarán a generar mayor autoconfianza y seguridad.
Referencias
- Caballo, V. E. et al. (2018). Programa de Intervención multidimensional para la ansiedad social (IMAS).
Muchas gracias por tu atención y por haber llegado hasta aquí
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