Descubre en este artículo qué relación hay entre la ansiedad social, la soledad y el uso problemático de las redes sociales, así como también algunas estrategias prácticas que pueden ayudar a utilizarlas de una manera más saludable.
El uso problemático de las redes sociales
Las redes sociales son una herramienta cada vez más utilizada, sobre todo por los más jóvenes. Se trata de una forma de comunicación que tiene aspectos positivos, pero que también se han encontrado elementos que podrían estar relacionados con la salud mental.
Lo que se ha podido observar es que la relación entre la salud mental y las redes sociales depende del uso que se le dé a éstas últimas. Es lo que en investigación se llama el uso problemático de las redes, que normalmente está definido por la frecuencia o intensidad de su uso, aunque también por otras características.
El tipo de uso: activo o pasivo
Si ahondamos en estas características, una de ellas es el tipo de uso que se le da a cualquier red social, puesto que también se ha relacionado con malestar psicológico. El tipo de uso hace referencia a la manera de utilizar las redes sociales, si es de forma más bien pasiva o activa.
El uso más activo sería el que permite interactuar más, como «postear», enviar mensajes, compartir o cualquier forma que permita conectar con otras personas directamente, mientras que el uso pasivo sería el «scrolling», ir desplazando a través del contenido en la pantalla, ya sean vídeos, imágenes o perfiles, sin ningún tipo de interacción.
El uso activo suele asociarse a mayor bienestar, mientras que el pasivo tiende a aumentar más la comparación social o la envidia. Por eso, más allá de la frecuencia o la intensidad, también hay que tener en cuenta el tipo de uso que hacemos de ellas si queremos entender cuándo es un uso problemático.
La relación entre ansiedad social y el uso problemático de redes sociales
La relación entre la ansiedad y el uso problemático es bidireccional, lo que significa que se influencia mutuamente. Por un lado, utilizar las redes de forma activa parece ser una ligera protección ante la ansiedad social, mientras que utilizarla de forma pasiva se relaciona con mayor ansiedad social.
También se ha observado que los jóvenes con mayor ansiedad social utilizan las redes sociales con mayor frecuencia y de forma más pasiva, presentando mayor inhibición en el comportamiento (se retraen más) y tienen menor retroalimentación social. Esto nos lleva al siguiente factor relacionado con el uso problemático.
La soledad como factor de riesgo para el uso problemático de las redes sociales
Finalmente, otro de los aspectos relevantes es la soledad, algo que en los últimos tiempos ha aumentado, sobre todo en la población joven. La soledad la podemos entender como la discrepancia que hay entre las relaciones que tiene uno socialmente y las que desearía.
En el caso que nos atañe, las personas que se sienten solas son más proclives a tener un uso problemático de las redes, tanto de tipo activo como pasivo.
Esta asociación es compleja, ya que las personas que se sienten solas pueden tender a evitar situaciones que les permitan generar vínculos sociales significativos, conduciéndoles estas conductas de evitación, junto con pensamientos negativos sobre su capacidad social, a esa búsqueda de apoyo social a través de las redes, finalizando en un uso poco saludable.
Recomendaciones prácticas para un uso responsable
Aunque estamos viendo que la ansiedad social y la soledad están relacionadas con un uso problemático, existen varias formas que pueden ayudar a reducir el impacto que tienen.
En primer lugar, es necesario evaluar el tipo de uso que se le da a las redes. Si es más bien pasivo, al estar ligado a la ansiedad y soledad como hemos visto anteriormente, se puede valorar cuánto tiempo pasas sin interactuar, únicamente haciendo «scroll». En ese caso, se puede cambiar hacia un uso más activo («postear», enviar mensajes, etc.).
Otra opción es ir publicando con cierta frecuencia sin obsesionarse por los «me gusta» que alcanzan, ya que en un experimento realizado en Facebook en la década anterior se observó que podría reducir la soledad. También es importante buscar, cultivar y desarrollar vínculos personales en la realidad física, más allá de las redes sociales.
En segundo lugar, el tiempo que se le dedica así como la tendencia a la comparación también son relevantes. Limitar el tiempo a 60 minutos o menos al día mejora el bienestar, por lo que se podrían utilizar aplicaciones o temporizadores para no utilizar las redes de forma ilimitada.
Asimismo, reducir la tendencia a compararse beneficia disminuyendo el impacto negativo que tienen. Si deseas compararte menos con otras personas que utilizan las redes, puedes identificar qué pensamientos comparativos te están haciendo sentir mal, valora si son irracionales y trata de encontrar otros más realistas.
Conclusiones
Como podemos observar, el uso problemático de las redes sociales está relacionado tanto con la ansiedad social como con la soledad. La soledad es un factor de riesgo importante para el uso problemático de las redes. La ansiedad social está relacionada con un uso problemático de las redes, vinculándose a patrones de uso más pasivos e inhibidos, aunque la evidencia de que estén causados mutuamente es limitada.
Aun así, se pueden buscar estrategias que puedan fortalecer los vínculos personales en la realidad física, favorecer un uso más responsable a través de la interacción virtual y limitar su uso para que no sea problemático.
Referencias
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Hunt, Melissa & Xu, Elisa & Fogelson, Alissa & Rubens, Julia. (2023). Follow Friends One Hour a Day: Limiting Time on Social Media and Muting Strangers Improves Well-Being. Journal of Social and Clinical Psychology.
O’Day, E. B., & Heimberg, R. G. (2021). Social media use, social anxiety, and loneliness: A systematic review. Computers in Human Behavior Reports, 3(100070).
Shaw, A. M., Timpano, K. R., Tran, T. B., & Joormann, J. (2015). Correlates of Facebook usage patterns: The relationship between passive Facebook use, social anxiety symptoms, and brooding. Computers in Human Behavior, 48, 575–580.
Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
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