A continuación, en el siguiente artículo, abordaremos para qué sirven los sueños y qué importancia tienen en nuestras funciones mentales.

Todos nosotros hemos experimentado lo que es dormir y soñar. Es un proceso normal que vivimos cuando ya se ha acabado el día y empieza la noche. Para poder entender para qué sirven los sueños primero necesitamos saber qué función tiene el dormir.

Dormir y las funciones cognitivas

En los últimos años, se ha avanzado en el estudio del dormir de manera importante. No obstante, no ha sucedido lo mismo con los sueños y aún no hay un consenso exacto sobre para qué sirven los sueños o qué función tienen.

A pesar de ello, el sueño y el dormir son dos aspectos muy relacionados entre sí. Como decíamos, si queremos saber para qué sirve el sueño, debemos entender también el proceso de dormir.

Normalmente, el cerebro necesita un periodo de descanso y de consolidación de los recuerdos. Durante ese período, varias zonas del cerebro, como el hipocampo, conectan con la corteza para seleccionar los recuerdos, permitiendo de esta manera elegir qué mantendremos en el recuerdo y qué se olvidará.

No obstante, dormir no solo nos permite consolidar la memoria, sino también procesar la intensidad de las emociones y atenuarlas, así como pensar creativamente sobre la información que se ha ido adquiriendo previamente.

El proceso de dormir podría separarse en distintas fases y cada una tendría funciones diferentes con el objetivo de consolidar la información diaria:

En primer lugar, la fase REM (Rapid-Eye-Movement, en inglés), es la que contribuye en mayor medida a la consolidación de recuerdos con contenido emocional. Esta fase es la que se encarga de regular la intensidad emocional vinculada al recuerdo de la memoria emocional.

Las otras fases del sueño (son 3, las llamadas fases no-REM, las que inician el sueño), contribuyen en su conjunto a fortalecer los recuerdos episódicos (memoria sobre las vivencias) que son relevantes en el pasado o futuro de la persona, así como para consolidar habilidades sensoriales y motoras (ir en bici, bailar, jugar a tenis, etc.).

Por lo tanto, dormir nos permite mantener un estado óptimo de funciones tan importantes como pensar de manera creativa, regular las emociones y consolidar la memoria.

¿Qué son los sueños?

Dentro del proceso de dormir, están las experiencias oníricas que todos hemos tenido en algún momento. Los sueños son experiencias subjetivas mentales que se dan cuando dormimos y suelen tener tres características comunes, las cuales son:

1. Presentan una historia (narrativa), es decir, una secuencia de eventos ordenados.

2. Generalmente presentan menor detalle y viveza que la realidad, como por ejemplo, ver borroso al intentar leer o usar el móvil.

3. Son habitualmente inusuales, irreales, extraños, saliéndose de las categorías rígidas y traspasando los límites que tenemos en la realidad (por ejemplo, convertirse en otra persona).

Si los sueños nos construyen historias tan extrañas, con falta de detalles y sobrepasando los límites, con estas características es normal preguntarse: ¿qué función tienen los sueños?

¿Para qué sirven los sueños?

Antes de empezar este apartado, debemos decir que aún no existe una respuesta completamente satisfactoria (que expliquen todas estas características) y consensuada en la comunidad científica sobre la función de los sueños. Aun así las más aceptadas están relacionadas con la consolidación de la memoria y la regulación emocional, aunque no explicarían del todo la falta de coherencia y la extrañeza de éstos.

A continuación daremos un repaso a las distintas teorías que nos permiten entender mejor los sueños. Todas tratan de explicar para qué sirven los sueños basándose en las evidencias que tenemos hasta ahora. Resaltaremos tanto alguna evidencia que dé apoyo a la teoría y aquellos argumentos que no permiten aceptarla totalmente. Hasta cierto punto, sería posible que todas tuvieran parte de razón.

Los sueños sirven para regular las emociones

Una de las teorías que se asocia a los sueños es la regulación emocional. La hipótesis nos propone la idea de que los sueños serían algo así como un regulador de las emociones, permitiendo rebajar su intensidad mientras soñamos.

Existen algunos datos que podrían apoyar esta idea, como el hecho de que la amígdala (zona del cerebro muy importante en la experiencia emocional) esté más activa durante la fase REM que cuando estamos despiertos o que los cambios en la fase REM están relacionados con los estados de ánimo.

Sin embargo, no hay suficiente evidencia como para concluir que los sueños sean un producto de la evolución con el único propósito de regular las emociones. De todas maneras, queda claro que los sueños están relacionados con éstas y pueden afectarlas.

Los sueños sirven para consolidar la memoria

Esta teoría proviene de las neurociencias cognitivas basándose en un ordenador como metáfora. El cerebro necesita almacenar la información que recibe en algún lugar, por lo cual debe de haber un proceso de almacenamiento cuando dormimos, accediendo a la memoria, consolidándola o integrándola con los recuerdos previos.

Existe evidencia que va en consonancia con esta teoría aunque también hay debate sobre su validez. Entre ellas, se critica que la consolidación parece asociarse a dormir en general, no solo a los sueños, por lo que esta teoría es poco específica. Tampoco hay evidencia de que los sueños sean una repetición de lo acontecido durante la vigilia, es decir, los sueños no están conectados con la memoria episódica y van más allá.

Los sueños nos preparan para los problemas de la vida real

Otra teoría hipotetiza sobre la capacidad que nos proporcionan los sueños para solventar problemas en el mundo real. Concretamente, los sueños serían un estado que nos prepararía para las actividades durante el día, a practicar comportamientos de evitación ante situaciones peligrosas o refinar la capacidad que tenemos de crear simulaciones en nuestro cerebro.

Hay cierta evidencia de la neurociencia que sugiere que regiones neuronales están implicadas en la preparación o anticipación de la conducta futura en animales, lo cual indica un pre-procesamiento o planificación previa.

No obstante, los sueños no suelen tener estos comportamientos que sugiere la teoría y son raramente implementados en la vida real. El hecho de que los sueños tengan estas características (parco en detalles e irreales) hace que sea poco probable que aporten habilidades preparatorias para la vida real.

Los sueños nos ayudan a generalizar la información

En un artículo más reciente, se ha propuesto una teoría que proviene de una rama de la inteligencia artificial («machine learning») que postula que nuestro cerebro utiliza los sueños para «ajustar» (fit) toda la información que recibimos. En el aprendizaje automatizado de las máquinas se optimiza el algoritmo introduciendo información aleatoria no relacionada para que no haya un «sobreajuste» (overfitting) y pueda llegar a comprender el concepto devolviendo un resultado fiable. De forma similar, nuestro cerebro actuaría mediante los sueños permitiendo encajar la información que recibimos durante el día y procesarla.

Este «sobreajuste» suele suceder en el mundo real cuando llegamos a conclusiones precipitadas o distorsionadas en base a escasa o insuficiente información. No obstante, tampoco tendría sentido recordar absolutamente todo y tener toda la información almacenada, ya que podría ser una experiencia desagradable y difícil de lidiar con ella. Por ello, el cerebro debe tener una manera de consolidar aquello que es necesario y tiene sentido y desechar aquello que no.

Esta teoría de Erik Hoel, Overfitting Brain Hipothesis, explicaría una de las características que no tienen cabida en las otras: las historias extrañas, ilógicas, que se dan en los sueños, serían el equivalente al «ruido» que los programadores introducen en los algoritmos para que no haya un «sobreajuste».

Referencias

Berman, R. (2022, April 19). Crazy dreams help us make sense of our memories. Big Think.

Hoel, E. (2021). The overfitted brain: Dreams evolved to assist generalization. Patterns, 2(5), 100244.

José T. Boyano  (2021, Agosto 31). Dígame con qué sueña y le diré lo que recordará su cerebro. The Conversation.

Malinowski, J. E., & Horton, C. L. (2021). Dreams reflect nocturnal cognitive processes: Early-night dreams are more continuous with waking life, and late-night dreams are more emotional and hyperassociative. Consciousness and Cognition, 88, 103071.

Revonsuo, A. (2000). The reinterpretation of dreams: An evolutionary hypothesis of the function of dreaming. Behavioral and Brain Sciences, 23(6), 877–901.

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