¿Cómo afecta a las emociones la falta de sueño? Vivimos actualmente en una sociedad en la que la falta del sueño es altamente prevalente. Siendo tan importante el dormir, la privación de sueño podría ser uno de los aspectos a tener en cuenta cuando hablamos de cómo nos sentimos y cómo regulamos las emociones.

La falta de sueño y las emociones

Si atendemos a los datos, la falta de sueño es un problema que afecta a millones de personas. En España, según la Sociedad Española de Neurología, un 45% de las personas padecería en algún momento un trastorno del sueño grave. Además, más de 12 millones de personas no descansan de forma adecuada. Por lo tanto, desde un punto de vista psicológico, sería importante preguntarse cómo afecta el sueño a nuestro estado emocional.

Para valorar este interrogante, en un estudio de Psychological Bulletin se realizó una revisión de investigaciones de los últimos 50 años sobre el sueño. Lo que se valoraba en esta revisión sistemática es cómo afecta tanto la deprivación total y la restricción parcial del sueño como la fragmentación del sueño al estado emocional de personas sanas.

Los hallazgos indican de forma evidente que la falta de sueño de cualquier tipo afecta a las emociones. Existe una relación entre la falta de sueño y una disminución de las emociones positivas (afecto positivo), menor reactividad emocional (menos reacción ante estímulos emocionales) y aumento de la ansiedad.

Estos resultados nos indican que periodos extensos de vigilia (estar despiertos), duración acortada del sueño o despertarse por la noche muchas veces puede influir en el funcionamiento emocional.

Conflictos emocionales y falta de sueño

De hecho, la falta de sueño también afecta a nuestra memoria emocional y a cómo procesamos los estímulos emocionales. Esto quiere decir que atendemos y recordamos más los estímulos negativos por encima de neutrales o positivos.

También se asocia a problemas en la regulación emocional cuando hay conflictos emocionales. Los conflictos emocionales hacen referencia a que cuando nos encontramos con estímulos incongruentes, nos cuesta más resolver este conflicto y adaptarnos a los próximos problemas.

Para ejemplificarlo, podemos observar los hallazgos de un estudio reciente sobre la privación del sueño y los conflictos emocionales. En esta investigación, se hizo un ensayo en la que los participantes realizaron una tarea en la que aparecían fotos con caras que transmitían una emoción (miedo o alegría) y encima aparecían las palabras «miedo» o «alegría», siendo en ocasiones congruentes con la emoción de la foto y en otras incongruentes.

En este experimento, hallaron que las personas que habían sido privadas de sueño (24 horas) tenían mayores tiempo de reacción y cometían más errores que los que no habían sido privados de sueño. Además, los resultados sugerían que las personas que presentaban falta de sueño necesitaban utilizar más recursos atencionales para resolver conflictos emocionales.

Dormir es fundamental para la regulación emocional

Como vemos, la falta de sueño afecta de manera importante a nuestro estado emocional. Se ha asociado con múltiples funciones de nuestro cerebro como la percepción, el estado emocional, el reconocimiento de las emociones, la reactividad emocional y la impulsividad.

La evidencia nos muestra que, tanto para mantener las funciones de nuestro cerebro como para facilitar la regulación de las emociones, es necesario mantener una rutina de sueño sana y estable.

Si padeces insomnio, recuerda que existen tratamientos psicológicos eficaces que pueden ayudarte a recuperar el sueño con normalidad.

Referencias

1. Infocop. (2024). ¿Cómo afecta la falta de sueño a nuestras emociones?

2. Palmer, C. A., et al. (2023). Sleep loss and emotion: A systematic review and meta-analysis of over 50 years of experimental research. Psychological Bulletin. doi.org/10.1037/bul0000410.

3. Rawson, G., & Jackson, M. L. (2024). Sleep and Emotional Memory: A Review of Current Findings and Application to a Clinical Population. Current Sleep Medicine Reports. https://doi.org/10.1007/s40675-024-00306-8

4. Yeuk Ching Lam, Li, C., Janet Hui‐wen Hsiao, & Yuet, E. (2024). A sleepless night disrupts the resolution of emotional conflicts: Behavioural and neural evidence. Journal of Sleep Research.

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